ARGELIA DESDE SU DESCOLONIZACIÓN HASTA LA ACTUALIDAD


Podemos afirmar que la historia de Argelia desde la Guerra de Independencia hasta la actualidad es convulsa.

Tras la Guerra de Independencia de Argelia (1954-1962), Francia y Argelia firmaron un alto el fuego en los Acuerdos de Evian. Se acordó un referéndum en el que ganó la postura favorable a la autodeterminación y, posteriormente, se proclamó la independencia el 3 de julio. Un millón de pied-noirs (colonos de origen francés) regresaron a la metrópolis. Posteriormente, tres años después de la proclamación de la independencia, El Ejército organizó un golpe de Estado contra el gobierno de Ahmed ben Bella por su mala gestión del país con el “socialismo musulmán”. El nuevo gobierno de Huari Bumedian, prooccidental, intentó modernizar Argelia a través de los ingresos de las exportaciones de petróleo y gas natural. Sin embargo, la pobreza crecía, creando el caldo de cultivo para el islamismo radical. 

Tras un ciclo de protestas y disturbios iniciados en los años ochenta, el gobierno intenta un proceso democratizador. En 1991, el Frente Islámico de Salvación (FIS), un movimiento fundamentalista, ganó la primera vuelta de unas elecciones. Se declaró el estado de emergencia para impedir su llegada al gobierno, lo que terminó en una violenta guerra civil. Las masacres generalizadas no terminaron hasta la paz y la consiguiente celebración de elecciones en 1997, donde fue elegido el exdirigente: Abdelaziz Boutelika. La Cabilia sigue siendo un foco de agitación debido a la discriminación de la cultura amazigh, mayoritaria en esta región.Después de años de espantosa violencia, el presidente Abdelaziz Buteflika decretó amnistía parcial para los islamistas más moderados.

En sucesivas elecciones, siempre bajo la sospecha de fraude electoral, Buteflika se mantuvo en el poder. A principios de 2019 arrancó una sucesión de protestas pidiendo la dimisión del presidente, que finalmente renunció a su cargo el 2 de abril.   

Actualmente, la mayoría de los argelinos se alegran de que su país consiguiera evitar la ola de la llamada “Primavera Árabe”, que pasó por la región derrocando a regímenes y cambiando sociedades. Viendo lo sucedido en Libia, Siria y Yemen, la mayoría de los argelinos acreditan al presidente el que el país se haya mantenido alejado del caos y de la guerra civil. Pero, después de seis décadas de independencia, los argelinos pasan por una época difícil, ya que las antiguas guardias del FLN siguen aferrándose al poder y negando los cambios que urgentemente necesita el país.

La congelación actual del sistema político en el país es una prescripción para el desastre final.






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