COMERCIO Y POBREZA



El libro "Comercio y Pobreza" realiza un  análisis sobre cuándo y cómo se produjeron los cambios políticos, institucionales  y sociales que dieron lugar a la gran diferencia de riqueza entre unos países y otros.

 

A continuación, el autor realiza una serie de capítulos explicando diferentes tipos de desindustrialización. En unas zonas la desindustrialización fue más notable que en otras. Una vez dicho esto, el primer país que se analiza en la obra es Egipto: en este caso, la desindustrialización fue provocada por un fracasado intento de industrialización: durante el mandato de Mehmet Alí, se apostó por dos recursos muy valiosos para Egipto en aquella época, el algodón y alta producción agrícola, y a partir de allí se intentó una industrialización forzada tomando la tecnología inglesa. Por otro lado, la Indiaque se vio afectada por una grave crisis de productividad de su agricultura, consecuencia del declive del Imperio Mogol y del deterioro de las condiciones climáticas provocadas por las frecuentes sequías, sufrió una gran desindustrialización gracias, aparte de las causas ya mencionadas anteriormente, a la globalización y, por tanto, el aumento exponencial de los términos de intercambio, sobre todo con Gran Bretaña. Como hemos visto en la mayoría de casos, la globalización del comercio fue el gran problema de la periferia pobre, y el Imperio Otomano no fue una excepción: para contextualizar la situación en la que se encontraba el Imperio no se nos debe olvidar que firmó un tratado con Gran Bretaña para disolver las barreras comerciales y experimentar un crecimiento exponencial en los términos de intercambio, sin embargo, el problema de haber firmado este tratado fue que mantuvo fijos los derechos de importación y esto provocó que, posteriormente, el gobierno del Imperio Otomano no pudiese proporcionar  protección a su propia industria. Pero los factores que realmente agravaron el “síndrome holandés” en el Imperio fueron el fin de las guerras napoleónicas, que abrió las puertas del comercio exterior a Gran Bretaña; en segundo lugar, la rápida introducción de mejoras de productividad en las manufacturas británicas hizo que mejorase su competitividad en mercados exteriores; y tercero y último factor, la instauración de unas políticas de libre comercio en Asia y en el imperio profundizaron aún más la desindustrialización. En el otro lado de la esfera, se encuentran países de Asia oriental: China –país donde las importaciones de opio cobraron fuerza– experimentó un moderado síndrome holandés y una desindustrialización débil; y Japón, obligado a abrirse al comercio, pero pobre en materias primas y con abundante mano de obra, experimentó una desindustrialización mucho menor que el resto de países y el gobierno decidió invertir en manufacturas y en el sector industrial, lo cual dio lugar a un notable despegue industrialMéxico sufrió una desindustrialización mucho más débil, ya que la mejora de los términos de intercambio fue menor, la gran competitividad de salarios en relación con los países europeos y su autonomía política, al ejercer ya como país independiente del Imperio Español, le permitió diseñar políticas en favor de la industria, de manera que invirtió mucho más que otros países de la periferia pobre en las manufacturas, y por tanto, como ya mencionamos antes, el efecto de desindustrialización fue menor. 

Por último, la obra se podría dividir en dos pequeñas partes: la primera parte del bloque final de la obra donde el autor reflexiona acerca del gran problema que supuso la volatilidad de precios diciendo que este factor es el principal motivo para que se generase inestabilidad económica, ya que si nos planteamos que estos países exportaban materias primas e importaban productos manufacturados, siendo las exportaciones el numerador de la ecuación y las importaciones el denominador. El resultado en esa balanza comercial era perjudicial para este tipo de países. Después, en la segunda parte menciona numerosas excepciones de industralización en zonas de la "periferia pobre" que se industrializaron hace mucho tiempo: en Sudamérica, Brasil y sobre todo México; en Asia, Bombay, Japón, Bengala y Shanghái y en la periferia europea destacaron el triángulo industrial italiano, Rusia y Barcelona.


Por tanto, la gran moraleja que transmite este libro es que fueron un conjunto de factores decisivos, entre ellos factores tanto institucionales como económicos y sociales, los que provocaron esta gran diferencia económica durante los últimos tres siglos.


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